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El problema medioambiental se está convirtiendo en algo muy serio. El impacto que generamos en nuestro entorno ha llegado a un punto insostenible. Por una parte el consumo de energías no renovables se produce a un ritmo vertiginoso. El pronóstico de los expertos es que, o bien reducimos el consumo de forma urgente, o se agotarán antes de que su ciclo de formación natural se pueda completar.

Por otra parte la extracción de estos recursos energéticos también tiene un impacto desastroso en el medio ambiente. Emisiones de CO2, contaminación aire, suelo y aguas, pérdida de biodiversidad, erosión de suelos, destrucción de bosques, expulsión de pueblos nativos de sus lugares de origen, etc. Por último nos encontramos con el tema de los residuos, que está convirtiendo al planeta en un descomunal e inmundo vertedero. Aunque no lo veamos, estas son cosas que ocurren como consecuencia de nuestros actos y decisiones diarias.

Aunque hay mucha gente que prefiere ignorar el problema o dejarlo en manos de “los ecologistas”, “las autoridades” o “el gobierno”, como si el planeta no fuese un hogar que debemos cuidar entre todos, cada vez hay más gente que se suma a un estilo de vida más ecológico. Sin embargo, en ocasiones, la publicidad y las marcas se aprovechan de estas buenas intenciones, y nos apremian con listas de consejos eco-friendly que tal vez haya que pararse a analizar.

Vamos a ver alguno de estos hábitos que en teoría son ecológicos pero que se quedan a medias si no se tienen en cuenta otros factores importantes.

1. Comprar comida bio

Este sello nos garantiza que los alimentos están libres de transgénicos, fertilizantes químicos y pesticidas, lo cual está genial para cuidar nuestra salud y evitar contaminantes. Pero otro de los factores que debemos valorar es la proximidad. El transporte de alimentos es una de las actividades que más CO2 genera, por lo que consumir productos bio que se han producido a cientos de kilómetros, genera bastantes contaminantes. Una de las formas más eficientes de realizar un consumo sostenible es favorecer la producción local, preferiblemente ecológica. Nosotros tratamos de darle siempre prioridad a las materias primas de producción local a la vez que generamos demanda de agricultura ecológica/ biológica. Por ejemplo, las mermeladas que se sirven en los desayunos de Casa Albets están hechas por Riuverd, una empresa de inclusión social del solsonés que trabaja con productos ecológicos. A parte de estar deliciosas tienen menos del 20% de azúcar, por lo son más saludables que las convencionales. Nuestro aceite es de la marca Migjorn, que también es una empresa del solsonés. La mayoría de nuestros proveedores son de proximidad ya que estamos convencidos de que con el producto de km 0 además de reducir emisiones, se contribuye a dinamizar la economía local. Pero lo que deseamos fomentar desde Casa Albets ante todo, es el crecimiento de más y más negocios que apuesten por cultivos libres de químicos tóxicos y totalmente ecológicos.

2. Diésel vs gasolina

¿Qué tipo de carburante consume más? Aunque los coches diesel consumen menos, los niveles de partículas en suspensión que emiten son superiores a los de gasolina. La contaminación del aire con dióxido de carbono y otras partículas de cuatro coches de gasolina, equivale a la de un solo coche diesel. Según un informe de Ecologistas en Acción “El consumo energético total del automóvil –incluyendo el consumo de construcción del vehículo, de la infraestructura y el mantenimiento de la misma– a tasas de ocupación reales es casi el doble que el del cercanías y el del metro, y más de cuatro veces que el del autobús”. Esperamos que con el tiempo aparezcan muchos más modelos de coches eléctricos e híbridos asequibles para todos los ciudadanos.

jabón

3. Los productos de limpieza eco-friendly

Las alternativas clásicas comienzan a provocar rechazo entre la población. Contienen sustancias químicas como formaldehído, benceno, parabenos, ftalatos y un largo etcétera, que son altamente tóxicas y contaminantes. Para cubrir esta necesidad, han salido al mercado una serie de productos supuestamente ecológicos. Sin embargo la regulación con respecto a este término no está muy bien definida y algunos fabricantes incorporan sustancias químicas junto con otros ingredientes naturales inocuos. Por eso es importante recurrir a empresas de confianza y acostumbrarse a leer las etiquetas. Y para la limpieza general del hogar, también podemos contar también con los sabios trucos de la abuela y volver al vinagre y el bicarbonato.

4. Luces fluorescentes

Es verdad que las lámparas fluorescentes requieren un menor consumo eléctrico, lo que disminuye las emisiones en las centrales eléctricas. De hecho, consumen hasta un 75% menos que las lámparas incandescentes. Pero las fluorescentes llevan cierta cantidad de mercurio dentro. La idea es que, una vez finalizada su vida útil, se desechen de forma correcta. Pero sabemos que no siempre va a ser así por lo que es fácil que en el proceso se rompan y el mercurio salga fuera.

reciclar

5. Reciclar

Parece que de la regla de las 3 R’s (reducir, reutilizar, reciclar) nos estamos centrando sólo en la última. Separar residuos y tirarlos en su correspondiente contenedor es algo relativamente sencillo, pero no sirve demasiado si no aplicamos los otros puntos. Hagamos una revisión de nuestros hábitos tratando de disminuir nuestro consumo para generar menos basura y menos gasto energético. Acostumbrémonos también a reutilizar las cosas en vez de desecharlas o sustituirlas por otras antes de que sea realmente necesario. En Casa Albets tenemos varios elementos reciclados como la barra de nuestra recepción que está hecha con las antiguas vigas de pino que sostenían el tejado de la masía.

En Reinas y Repollos están últimamente muy concienciadas con el tema de los plásticos y vivir una vida Zero Waste. También encontraréis más info gracias a Lili Olivares, bloguera de The Vegan Expedition.

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6. Paneles solares: el lado oscuro

Cuando pensamos en energía limpia, ecológica y renovable, pensamos en paneles solares. La solar es, junto con la energía eólica, una de las más sostenibles y respetuosas. Sin embargo, tal y como están planteadas las instalaciones hoy día, la realidad es que pueden tener consecuencias fatales para algunas especies animales. Las grandes extensiones de placas solares generan, en ocasiones, quemaduras en las aves que sobrevuelan la zona. También puede afectar a especies como ardillas o zorros. Además, se ha comprobado que los insectos acuáticos se sienten atraídos por el espejismo de estos paneles lo que podría provocar la desaparición de comunidades enteras de insectos. Esto acarrearía un desequilibrio en la cadena trófica con serias consecuencias para el medio ambiente. Nosotros apostamos sin ninguna duda por la energía solar, y desde nuestra humilde posición como consumidores, procuraremos exigir a los fabricantes que incorporen medidas de seguridad y protección para evitar los daños a la fauna.

7. El vidrio no es tan ecológico

El cristal se nos ofrece como un excelente sustituto del plástico. Sin embargo también contamina, y mucho. El cristal tarda hasta 4000 años en degradarse, y requiere 345 gramos de dióxido de carbono para su fabricación. Lo que convierte al vidrio en una buena alternativa es que se puede reutilizar, por ejemplo, comprando a granel. No hace tanto tiempo que los productores locales, de vino, por ejemplo, todavía rellenaban las botellas que llevaba el propio cliente, directamente de sus barriles. Desde Casa Albets queremos animar a que todas las empresas ecológicas, insten a sus proveedores a que retomen esta vieja costumbre de reutilizar los cascos vacíos. De esta forma podremos aplicar la anterior regla de las 3 R’s y hacer del vidrio un material realmente amable con el medioambiente. Además, trabajamos con vidrio reciclado en nuestras lámparas gracias a Lucía de https://lucirmas.com/

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8. Carne y pescado ecológico

Producir un solo kilo de carne de vaca requiere tanta agua como 300 descargas del wc., unos 3.700 litros. Según un informes de la ONU, la industria ganadera genera el 9% de las emisiones totales de dióxido de carbono y el 65% por ciento del oxido nitroso de origen humano. Es una de las causas principales de la destrucción de los suelos y los recursos hídricos. La pesca ha provocado una sobreprotección de los mares que está poniendo en juego el equilibrio de los ecosistemas submarinos. La única alternativa verdaderamente ecológica y respetuosa es la alimentación 100% vegetal.

Nosotros intentamos minimizar nuestro impacto ecológico todo lo posible. Es cierto que es casi imposible llevar una vida absolutamente sostenible, pero sí podemos tratar de encontrar un equilibrio. En realidad no es tan difícil como pudiera parecer. A menudo, la ciudad nos desconecta de toda esta realidad y perdemos un poco el rumbo, inmersos en un sistema de vida que nos genera necesidades artificiales y prescindibles.

Una buena forma de tomar conciencia es retirarse de vez en cuando a entornos naturales como el que disfrutamos en Casa Albets. Contemplar la belleza de la naturaleza, es una forma de querer cuidarla y protegerla.

¿Y tú? ¿Qué hábito saludable para el planeta estás intentando comenzar este 2018?

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